María Dueñas (Fotografía cedida por Librería Birdy)María Dueñas, escritora (Fotografía cedida por Librería Birdy)

María Dueñas es una gran constructora de universos y de personajes. Han pasado tres años y medio desde la publicación de El tiempo entre costuras, y la novela es ya una referencia con 1.100.000 ejemplares editados sólo en España y traducciones en 27 lenguas. Esta filóloga ha logrado que lectores de muchas partes se olviden durante unas horas de su realidad para vivir ficciones. Estos días está de promoción de su segunda creación, Misión olvido, recorriendo prácticamente toda la península ibérica. La entrevista se realizó en Jerez de la Frontera, y una parte a través de correo electrónico. Su agenda está imposible.

¿Por qué cree que sus novelas gustan tanto a los lectores?

Según me cuentan ellos mismos, porque combinan ritmo narrativo e interés argumental con personajes cargados de humanidad, carnosidad, y con un estilo ágil y grato.

¿Se escribe una segunda novela con la misma libertad tras triunfar con El tiempo entre costuras, el gran éxito editorial de los últimos años?

Absolutamente. No habría sido capaz de trabajar bajo presión o con condicionantes y restricciones de cualquier tipo.

¿Le abruma su éxito?

No, no me abruma. El éxito de quien escribe libros no es el mismo que el de otros personajes públicos. A mí casi nadie me reconoce por la calle, y cuando alguien esporádicamente lo hace, siempre es para saludarme con educación y cordialidad.

¿Se le han despegado en alguna ocasión los pies del suelo?

No, no, no… Pero no me preocupa, porque si eso sucede alguien de mi familia me dará el toque. Hay muchas cosas que se han movido de sitio a mi alrededor, pero las más firmes, las más importantes, están donde han estado siempre. No levito todavía, y espero no hacerlo nunca.

¿Qué busca María Dueñas cuando se pone a escribir?

Persigo abrirme a nuevos caminos y nuevos mundos, e invitar a mis lectores a que transiten por ellos de la mano de mis personajes. No busco refugio en la literatura.

¿A qué le tiene miedo?

A defraudar a los lectores pero, por fortuna, con mi segunda novela no ha sido así.

Pero el crítico J. Ernesto Ayala-Dip, en el suplemento cultural Babelia, escribió hace un par de semanas una reseña demoledora contra Misión olvido. ¿Le importa?

Me da igual. Ha sido una única crítica, y ya me habían avisado de que alguien me estaría esperando y me intentaría hacer pagar el peaje por vender muchos libros. Cuando la crítica es positiva, estupendo. Cuando la crítica es negativa, pero honrada, honesta, profesional, escrita con rigor, estupendo también porque te hacen aprender. Pero cuando la crítica está escrita desde el desprecio, desde el resentimiento, desde la insolencia y la superioridad, por el sólo hecho de vender muchos libros, me da absolutamente igual, ni la considero lo más mínimo.

Usted vivió un tiempo en Estados Unidos. ¿Qué le aportó su estancia norteamericana como persona y como escritora?

Me aportó muchísimas cosas, personal y profesionalmente, porque viví allí experiencias muy enriquecedoras. Mi estancia más larga, además, coincidió cuando tenía veintipocos años, que fue una etapa de formación, de crecimiento, de conocer a mucha gente, de vivir muchas experiencias interesantes.

La primera edición de El tiempo entre costuras se cotiza a 200 euros en las librerías de viejo…

¿Sí? Me acabas de dar una alegría porque en casa tengo tres primeras ediciones dedicadas a mi marido y a mis hijos… Es una noticia que me produce mucha alegría, satisfacción y, sobre todo, gratitud hacia los que lo han hecho posible: lectores, libreros, medios de comunicación… Además, esta primera edición sufrió un despiste en la imprenta, no sabemos bien qué pasó, y las guardas salieron enteras en azul marino. Es muy evidente cuando ves una.

¿Cómo es ahora un día de diario en su vida cuando no está de promoción editorial?

Salgo a andar a primera hora de la mañana mientras voy pensando, solucionando cuestiones de la novela. El resto del día lo dedico a trabajar, evitando interrupciones excepto las ineludibles. Intento optimizar el tiempo al máximo cuando logro encerrarme.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

Acabar la promoción de Misión olvido en España y América Latina, proseguir apoyando las traducciones de El tiempo entre costuras en otros países, y terminar de decidir el rumbo de mi próxima novela.

¿Y cuál es ese rumbo?

No lo tengo todavía claro, aunque tampoco ningún proyecto en firme.

Dice Gonzalo Suárez que cuando se pone a escribir es que no tiene nada mejor que hacer. ¿Le ocurre a usted lo mismo?

No, en absoluto. Mi actitud es del todo profesional: asumo la escritura de forma metódica, rigurosa y organizada, no concibo escribir sólo cuando me lo pida el cuerpo.

¿Cuál es su método de trabajo?

Unos meses antes de ponerme a escribir, voy llenando mis cuadernos de ideas, recopilando información, trazando una hoja de ruta. Entonces, un 70% del esqueleto de la novela ya está programada. Y un buen día, abro un documento Word y empiezo a verter todo lo que llevo dentro. Hay veces que me sale humo de los dedos. El resto ya sale de aquí.

¿Sigue una disciplina/rutina para escribir?

Me instalo a primera hora en mi mesa… y arranco. Tengo pocas exigencias y una considerable capacidad de trabajo; soy capaz de permanecer largas horas seguidas sin moverme de la silla.

¿Piensa en un lector determinado a la hora de escribir?

Pienso en los lectores como conjunto.

¿Cómo tiene la imaginación?

Ágil y fértil, afortunadamente.

¿Tiene alguna superstición a la hora de escribir?

Cero.

¿Ordenador o a mano?

Ordenador una vez que abordo la redacción. Antes, apuntes a mano en varios cuadernos, durante la fase previa de documentación y trazado de líneas generales.

¿Corrige mucho?

Constantemente, pero en general suelen ser cuestiones estilísticas. Las de contenido, las muevo menos.

¿Recuerda cuando fue la primera vez que se sintió escritora?

No, pero recuerdo la primera vez que alguien me presentó públicamente como escritora. Fue un amigo, un viejo colega ya retirado que me invitó a dar una charla sobre Dickens. En el programa me presentó como “profesora y escritora”, aunque todavía faltaban un par de meses para que mi primera novela viera la luz. Me resultó rarísimo…

¿A quién le deja leer sus manuscritos antes de ser editados?

Por trozos o partes, a mi marido, a mi agente y a mi editora.

¿Dónde escribe?

En mi estudio, en mi casa, aunque a veces, por circunstancias domésticas, me he refugiado temporalmente en un despacho cedido por una universidad.

¿Cómo es su estudio?

Con una gran mesa frente a una gran ventana. Veo mucha vegetación, mucho monte y, sobre todo, mucho cielo. Me gusta trabajar con luz del día y con esa perspectiva tan despejada de fondo.

¿Necesita silencio para escribir o le gusta escuchar música?

En ocasiones oigo machaconamente ciertas canciones que tienen algo que ver con lo que estoy escribiendo, pero por lo general trabajo en silencio.

¿Tiene palabras por las cuáles sienta fascinación?

Sí, muchísimas. A veces son verbos, a veces adjetivos…

¿Leer es vivir?

Leer es una de las cosas que hacen que la vida sea mucho más grata.

¿Quién le enseñó a leer?

Mi madre siempre dice que aprendí sola, pero me cuesta trabajo creerlo.

¿Cuál es su sitio preferido para leer?

Mi cama y/o mi sofá. Me gusta leer en posición horizontal.

Decía Juan Carlos Onetti que le gustaría padecer de amnesia para volver a leer como si fuese por primera vez los libros que más le habían emocionado. ¿Qué libros le han emocionado en su vida?

Muchos, desde el Quijote a Un mundo para Julius de Bryce Echenique, uno de los libros más tiernos que he leído en mi vida.

¿Cuáles son sus autores preferidos?

Unos cuantos…

¿Qué tipo de lectora es?

Omnívora.

¿Cuál fue el libro que le convirtió en lectora?

No recuerdo un libro único que fuera el detonante, aunque quizá sí una autora cuya obra devoré casi por completo durante mi infancia: Enid Blyton.

¿Hay algo mejor que hacer que leer?

Depende del momento, del sitio, del estado de ánimo, de la compañía…

¿Existe una decadencia de la lectura, de los lectores?

Creo que no. Existen transformaciones, modas, fases… Pero no creo que haya decadencia.

La lectura es…

Una de las mejoras cosas de la vida.

Una razón para leerla.

Pruebe y averígüelo…

¿Qué es el libro para usted?

Un gran compañero de viaje.

¿Tiene libro electrónico?

Acaban de regalarme un Kindle.

¿Qué opinión tiene sobre el libro electrónico?

Me parece un soporte cómodo, eficaz e innovador.

¿Cómo luchar contra la copia ilegal de libros electrónicos?

Con medidas tajantes y sin bajar la guardia.

¿Cuál es su relación ahora con los libros?

Fantástica, tanto con los propios como con los ajenos.

¿A qué huelen los libros?

Depende de si se trata de una novedad editorial, una relectura, un hallazgo, una necesidad documental…

¿Están sus libros limpios de notas y subrayados o los marca de alguna de manera?

Subrayo de vez en cuando, marco algún detalle que me llama la atención, y doblo esquinas constantemente.

¿Dónde suele compra los libros?

En librerías y ocasionalmente en grandes almacenes o superficies. Las ediciones extranjeras, si me urgen, a menudo las compro través de Internet. Y en los últimos tiempos por necesidad, compro mucho también en tiendas de aeropuertos.

¿Visita las librerías de viejo?

Cuando puedo… Aunque compro mucho en los portales de internet que permiten acceso a sus fondos.

[pullquote align=”right”]”Subrayo de vez en cuando los libros, marco algún detalle y doblo esquinas constantemente”[/pullquote]

¿Cuántos libros suele comprar en un año?

No tengo la menor idea… ¿100? ¿200? ¿300?

¿Alguna manía u obsesión con los libros?

Absolutamente ninguna. Soy muy poco maniática.

¿Recibe novedades editoriales? Si es así, ¿qué hace con los ejemplares que no le interesan?

Recibo algunas. Las que no me interesan suelo regalarlas a quien pienso que sí le pueden interesar.

¿Cuál es su posesión libresca de la que se siente más orgullosa?

El primer ejemplar de la primera edición de El tiempo entre costuras que me llegó a casa, con una tarjeta dentro firmada con mucho cariño y mucha ilusión por mi equipo editorial. Nadie podía imaginar entonces el futuro de ese libro…

¿Alguna mitomanía declarable?

Ni una. Soy muy, muy poco mitómana.

¿Posee ex libris?

No.

¿Qué opina de ese fenómeno que es la Feria del Libro?

Un lugar de encuentro para lectores y autores.

¿Cuál es el futuro del libro?

No tengo ni la más remota idea…

Su biblioteca es…

Heterogénea, variada y vivida.

¿Cuántos libros hay?

Bastantes, pero nunca los he contado. Además, los tengo repartidos por distintas librerías distribuidas por toda la casa.

¿Qué género predomina?

La novela, sin duda.

¿La tiene ordenada?

Más o menos, con un orden lógico en el que a veces hay también un componente sentimental.

¿Qué libros le faltan en su biblioteca?

Muchos, pero ya no me caben más. Y no tengo yo un afán acaparador de libros. Los que tengo son porque me gustan, quiero tenerlos y me apetecen. Tampoco voy acumulando por acumular. Irán llegando los que tengan que llegar.

[pullquote align=”right”]”La literatura en lengua inglesa la leo siempre en sus ediciones originales”[/pullquote]

¿Sólo tiene libros en las baldas o también acumula objetos o fotografías?

Sólo libros. Mis librerías son de estantes estrechos. Así las elijo siempre o las encargo hacer.

¿Alguna peculiaridad?

Empieza a faltarme sitio y estoy pensando en encargar una nueva para colocarla en mi estudio, encima de un sofá.

¿Hace expurgo con frecuencia?

No demasiado, me da pena…

¿Contiene libros en otros idiomas?

Sí, tengo muchos libros en inglés. La literatura en lengua inglesa la leo siempre en sus ediciones originales, nunca traducida.

¿Visita las bibliotecas públicas ahora que es una escritora conocida por los lectores?

En calidad de escritora y cuando me invitan sí, por supuesto. Y además lo hago feliz, me encantan las bibliotecas.

María Dueñas (Puertollano, Ciudad Real, 1964) es doctora en Filología Inglesa y profesora titular en la Universidad de Murcia, actualmente en excedencia. A lo largo de su carrera profesional ha impartido docencia en universidades norteamericanas y participado en múltiples proyectos educativos, culturales y editoriales. Ha publicado las novelas El tiempo entre costuras y Misión olvido, ambas en Temas de Hoy.