Ilustración de Laurence Fellows.Ilustración de Laurence Fellows.

La imagen que otras personas se hacen acerca de nosotros se logra a través de varios aspectos, aunque el primero es nuestro exterior. Para Sherlock Holmes, adivinar el interior de una persona a partir de su aspecto exterior es una de las formas más seguras de determinar quién es esa persona. La vestimenta dice mucho de nuestra personalidad al facilitar información no verbal de nosotros mismos. Cómo nos vestimos y cómo nos comportamos es algo esencial en nuestras vidas, que nos define como seres humanos.

Pero, ¿sabemos vestir y comportarnos en cada momento? La respuesta es no, lamentablemente. La mayoría de los hombres –no así las mujeres- sigue sin interesarse demasiado por su aspecto. Decía el Conde de Chesterfield que el estilo es el ropaje del pensamiento y que un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presenta mejor a la sociedad.

El estilo, la elegancia, no es algo a lo que se recurre en situaciones especiales, sino una manera de ser y de vivir que se proyecta de dentro hacia fuera. Ambos aspectos, interior y exterior, juegan un papel importante. Lo que parece olvidársele a los seres humanos es que el exterior es incapaz de tocar el interior, mientras que una persona que se trabaja internamente, inevitablemente lo transporta a su exterior. Es éste quien configura a toda la persona.

La elegancia, como toda virtud, no es apariencia, sino el reflejo de un interior en orden y armonía. Y el estilo puede modelarse, se forja con los años e integra no sólo nuestra ropa sino otros conceptos como el saber ser y el saber estar. Todo forma parte de la educación, y la educación, como sostenía el escritor André Malraux, “no se hereda, se conquista”. Y se inculca, añadiría. Porque por desgracia ahora no hay una cultura para que desde la infancia se transmita el buen gusto hacia la forma de vestir.

Las reglas del buen vestir son variadísimas, pero hay unos estándares mínimos que toda persona debería conocer. Además, al cuidar nuestra imagen estamos mostrando respeto por los demás y, sobre todo, por nosotros mismos. La gente que se permite tener un aspecto descuidado es gente que se ha perdido el respeto a sí misma y que está incapacitada por supuesto para tenérselo a los demás.

¿Le gustaría conocer los códigos de indumentaria profesional masculina? ¿Se ha preguntado cómo combinar correctamente las prendas o qué colores son los idóneos? ¿Sabe cuándo debemos utilizar un frac, un chaqué o un esmoquin? ¿Qué botones debe abrocharse de la chaqueta? ¿Se puede usar mocasines con traje? ¿Se pregunta cómo limpiar el calzado?

Estos diez libros en español sobre moda clásica masculina están pensados para servir de guía en todo lo relacionado con la elegancia, las normas sociales y el gusto estético en el vestir. En ellos encontraremos reglas, pautas, consejos prácticos e ideas que nos ayudarán a saber qué ponernos en una boda, un funeral, una entrevista de trabajo o una fiesta, por poner cuatro ejemplos.

El mundo no es bello, pero debe ser vivido como si lo fuese.

Manual del perfecto caballero

Manual del perfecto caballero. Normas básicas del buen vestir, de José María López-Galiacho, con prólogo de Rafael Medina Abascal. El blog El aristócrata convirtió a López-Galiacho en una referencia sobre moda masculina clásica en un país como España que apenas le presta atención al guardarropa. Más allá de la paradoja, este decálogo del buen vestir, mi particular biblia, es una lectura permanente en cualquier mesa de noche para consultar una y otra vez. Y una obra extraordinaria digna de todos los elogios. Me encantaría ver publicada, eso sí, una edición ilustrada. Un clásico tan intemporal como la moda que propone. (Martínez Roca, 20,90 €)

La elegancia

La elegancia. El perfume del espíritu, de Miguel Ángel Martí García. Una pequeña joya que se pregunta en qué consiste la elegancia, que “tiene mucho más que ver con la riqueza interior que con el adorno externo de unas ropas”. Para ello, este tratado de psicología práctica analiza en 35 entradas –discreción, sencillez, serenidad, espíritu crítico, vocabulario, sonrisa, cortesía o gratitud- cómo encontrar lo mejor de nosotros, “que eso es en definitiva ser elegante”. Oportunidad excepcional para acercarse a este concepto a través de unas pequeñas reflexiones repletas de sentido común y espiritualidad. (Ediciones Internacionales Universitarias, 9 €)

Vestirse por los pies

Vestirse por los pies. Los secretos de estilo del auténtico caballero, de David García Bragado, con prólogo de James Sherwood. Hay libros que entran por la vista, como este maravilloso trabajo ilustrado con más de doscientas imágenes que apoyan las explicaciones. García Bragado, autor del blog Vestirse por los pies, que da título al ensayo, afirma que “es el libro que me hubiera gustado encontrar a mí cuando me inicié en este campo y espero que sea útil a los hombres que buscan orientación a la hora de vestir”. Sólo hay un pequeño punto negro: el índice debería ser más completo. Otro referente indispensable en la bibliografía. (Hércules, 23,65 €)

Prodigiosos mirmidones

Prodigiosos mirmidones, antología y apología del dandismo, de Leticia García y Carlos Primo (coords.), con prólogo de Luis Antonio de Villena e ilustrado por Marina Domínguez Garachana. Un volumen sobre el dandismo donde se disecciona desde la literatura esta figura singular, pues desconocemos más de lo que imaginamos de estos seguidores de Beau Brummell. El lector puede entregarse a la lectura sin otro cuidado que el dejarse llevar por la total libertad de estos 18 dispares textos -me quedo con el de Edward Bulwer-Lytton-, porque la moda y el estilo no son algo en absoluto ajeno al universo literario. Tiene hallazgos dignos de todo elogio. (Capitán Swing, 18,50 €)

El perfecto caballero

El perfecto caballero, de Robert O’Byrne, con traducción de Isabel Merino Bodes, e ilustrado por Lord Dunsby. Este librito amenísimo de 128 páginas escrito con mucho sentido común le ayudará a vestirse como un verdadero caballero gracias a consejos como éstos: no descuide nunca el valor de la limpieza, su ropa tiene que estar en una condición impecable o piense siempre en el conjunto de su vestimenta para conseguir una imagen armoniosa. Uno de sus principales atractivos es la gran cantidad de ilustraciones –fantásticas por cierto- que posee. Una guía para ir impecablemente vestido en todas las ocasiones. (De Vecchi, 14,90 €)

Tratado de la vida elegante

Tratado de la vida elegante, de Honoré de Balzac, con traducción de Lluís Maria Todó. Si un poco más arriba se trataba sobre el dandismo literario, ahora nos centramos en este tratado publicado en 1830 por entregas y escrito por el autor de La prima Bette y Las ilusiones perdidas que pretende darnos una lección de estilo recubierta con el más fino humor en unos textos ricos en aforismos y anécdotas hilarantes. Con el pretexto de la elegancia, Balzac realiza una radiografía humana de hondo calado. Su lectura me devolvió la fe en la capacidad de la ficción para convertir el mundo en un lugar mejor y con más estilo. (Impedimenta, 15,95 €)

100 años de moda masculina

100 años de moda masculina, de Cally Blackman, con traducción de Ramón Martínez Castellote. Este ensayo repleto de imágenes da testimonio de la gran diversidad y de la inventiva de la indumentaria masculina a lo largo del siglo XX. El libro está dividido en dos partes: 1900-1939 y 1940-2000. Su autor escribe con conocimiento íntimo de la materia y con un entusiasmo contagioso, una de sus grandes virtudes. Tras la mayoría de los artículos del armario de un hombre se encuentra una historia, que no sólo explica lo que llevan sino cómo deben llevarlo. Somos lo que somos porque fuimos lo que fuimos. Imprescindible. (Blume, 34,90 €)

El perfecto gentleman

El perfecto gentleman. Guía de elegancia, ingenio y otras licencias, de Phineas Mollod y Jason Tesauro, con traducción de Ten Speed Press. Este divertido libro en tapa dura y con cubierta vintage hará las delicias de cualquiera con ganas de aprender y sobre todo reírse, porque como aclara en la introducción, “no es un manual para apañárselas en la vida, ni la última palabra sobre estilo e indumentaria”. Recomiendo al lector lo que ni siquiera hace falta sugerir: que después de leer la esclarecedora introducción, abra este libro un poco al azar y lea la guía siguiendo algún personal método intuitivo. (Debolsillo, 14 €)

Guía de estilo para el hombre

Guía de estilo para el hombre, de Bernhard Roetzel, con traducción de Almudena Sasiain. Este alemán asesor de estilo, autor del imprescindible El caballero. Manual de moda masculina clásica, escribe un libro de iniciación que se convertirá en una referencia porque aclara cualquier tipo de dudas, pues sus capítulos versan sobre todos y cada uno de los elementos a tener en cuenta. El amplio glosario es excelente. Su labor de síntesis, condensada en 240 páginas, es admirable hasta el punto de echarse de menos una mayor extensión para dar cabida a tanto conocimiento. Esencia en tarro pequeño. (H.f. Ullmann, 14,95 €)

La imagen del hombre profesional

La imagen del hombre profesional: vestido, etiqueta y relaciones de negocios, de Maribel Bandrés con la colaboración de Maite Usón. La ropa, escribió Virginia Woolf en Orlando, “tiene una función que más allá del abrigo, cambia nuestra visión del mundo y la que el mundo tiene de nosotros”. Especialmente en determinadas profesiones. Como para contar con un buen fondo de armario se necesita más tiempo que dinero, este libro publicado en 2002 y dividido en tres partes –cómo vestirse, cómo cuidarse y cómo relacionarse- cumple las funciones de un asesor de imagen. (Sirpus, 17,99 €)