La lectora (1864), de Federico Faruffini.La lectora (1864), de Federico Faruffini.

Soy amante del libro, como objeto y como contenido de conocimiento, de placer, de aventuras, de cultura escrita. Me gusta todo del libro, el olor, la encuadernación, la cubierta, la tipografía, los márgenes, el sonido cuando crepitan al pasar el papel con los dedos, las ilustraciones cuando las tienen y la rareza que muchos de ellos entrañan. Cuando uno ha contraído un hábito como el de la bibliofilia, parece imposible que ese hábito se rompa sin quebrar al mismo tiempo todos los demás resortes de la vida.

Mi biblioteca se desborda y no sé qué hacer, porque los libros que hay en ella son nudos de seguridad en la cuerda que sostiene mi existencia y encierran además algunos de los temas que más me importan, juntando las casualidades y mis gustos. A estas alturas en las que son tantos los mitos derribados, tantas las decepciones, tantas las ausencias que pesan demasiado, tantas las certezas venidas abajo, son mis libros esos amigos con lo que se puede hablar en confianza y que nunca me fallan.

Uno de los epicentros de mi constelación de intereses, como ya saben los lectores de ¡A los libros!, son los libros sobre libros. Ellos son los que me rodean en las estanterías de mi despacho mientras tecleo estas palabras, los que siempre me permiten el reencuentro con el placer febril de la lectura. Miles de volúmenes que hablan de bibliólatas, bibliománcicos, bibliotraficantes, bibliocleptos, bibliognostas, bibliósofos, bibliótafos, bibliopolas, bibliopeges, bibliófobos…

Esta quinta entrega de libros sobre libros se compone de cinco novelas y de cinco ensayos publicados en los últimos meses, fantásticos los diez. Léanlos como una especie de conversación beneficiosa por prescripción facultativa. Aunque espero que no los convierta a ustedes en bibliopépsicos.

LIBROS SOBRE LIBROS I · LIBROS SOBRE LIBROS II · LIBROS SOBRE LIBROS III · LIBROS SOBRE LIBROS IV

La libreria quemada

La librería quemada, de Sergio Galarza. Todos los buenos lectores hemos tenido la idea –peregrina, quizás- de ser librero. La desecharán de inmediato tras leer esta magnífica novela donde los protagonistas son un grupo de libreros que, en plena crisis del sector, se esfuerzan por recomponer sus vidas, rotas por el tedio y la desesperanza. Cada vez que terminaba de leer un capítulo, era un incendio en un bosque de hoja seca. Un relato conmovedor, duro y descarnado, de una altísima calidad literaria, con final abierto y una estupenda banda sonora. Este escritor peruano afincado en Madrid es un valor en alza de las letras en español. (Candaya, 16 €)

Para cada libro hay un libro

Para cada tiempo hay un libro, fotografías de Álvaro Alejandro y textos de Alberto Manguel. Las 61 imágenes sobre libros reunidas en este volumen dialogan en perfecta sintonía con los escritos breves del autor de Una historia de la lectura o La biblioteca de noche, que los definen desde una mirada simbólica y lúdica. Estas fotografías y estos textos sobre el objeto más maravilloso creado por el ser humano quieren sorprender a su mirador o lector y se complacen en distorsionar la realidad, pero haciendo hincapié en las relaciones inéditas que elaboran sus respectivos universos creadores. Una tentación. (Sexto Piso, 12 €)

El coleccionista de libros

El coleccionista de libros, de Charlie Lovett, con traducción de Damià Alou. Esta obra de ficción imprescindible para cualquier amante de los libros, las librerías de viejo y las bibliotecas, mantiene una gran capacidad de fabulación, extraordinarios caracteres de ingenio y un estilo repleto de habilidad narrativa, relatada además con constantes saltos en el tiempo. Se aprende mucho sobre libros antiguos, falsificaciones o restauraciones de libros, así que resulta de lo más interesante. Se alegra uno de consumir las páginas vorazmente y de avanzar con marcas olímpicas. En una palabra: genial. (Plaza & Janés, 19,90 €)

Elogio del libro de papel

Elogio del libro de papel, de Antonio Barnés. Este librito de poco más de 100 páginas es una colección de breves reflexiones –una por cada letra del alfabeto- donde se medita con una prosa elegante, pausada y certera sobre un tema de interés para los amantes del libro y para los usuarios de la tecnología. Este profesor universitario cree que a los estudiantes les cuesta entender lo que leen, y que este déficit se origina por el predominio en sus vidas de Internet en detrimento del papel. Porque saber, según dice Barnés, no es almacenar: es ser capaz de leer entre los datos –eso significa inteligencia en latín-, interpretar, atar cabos. Un libro que me ha entusiasmado. (Rialp, 10 €)

Las confesiones de un bibliófago

Las confesiones de un bibliófago, de Jorge Ordaz, con prólogo de José Luis Melero. Esta novela “sobre los ritos de una religión –la bibliofilia- y sobre los hábitos de sus sumos sacerdotes –los bibliófilos-“, en palabras del maestro Melero, se publicó en 1989 y desde entonces se encontraba prácticamente agotada. La leí hace diez años y me fascinó. Ahora la releo en la nueva edición de Pez de Plata y vuelvo a gozar con esta narración excepcional, inconmensurable y divertidísima. Una novela singular que se lee con ganas de más y que encontrará un nicho de mercado entre los que tienen gustos librescos. ¡Cómprenla y léanla! (Pez de Plata, 16 €)

La marca del editor

La marca del editor, de Roberto Calasso, con traducción de Edgardo Dobry. Este sobresaliente ensayo reúne once textos escritos por el Calasso editor -dirige desde hace muchos años un sello tan prestigioso como Adelphi, una referencia internacional- con el tema editorial como hilo conductor. El también escritor italiano reflexiona sobre el papel del editor en una industria sometida en los últimos lustros a cambios estructurales muy drásticos. La conclusión es que la figura del editor importa y que su progresiva exclusión por los grandes grupos editoriales empobrece la cultura. Mi preferido, por encima de todos, es el primero: Los libros únicos. (Anagrama, 16,90 €)

La libreria de los finales felices

La librería de los finales felices, de Katarina Bivald, con traducción de Pontus Sánchez. Si usted es de esos lectores que prefieren siempre los finales felices en las obras de ficción que lee, ¡enhorabuena!, se ha topado con la novela perfecta. Escrita por una desconocida en nuestro país –nacida en Suecia en 1983-, me recordó en muchos momentos a La librería de las nuevas oportunidades, de Anjali Banerjee, recomendada en la primera selección. Aunque tarda unas cien páginas en entrar en materia, luego adquiere propiedades adictivas. Una novela con olor a best seller para náufragos que hacen señales de humo. (Planeta, 19 €)

La persecución del libro

La persecución del libro. Hogueras, infiernos y buenas lecturas (1936-1951), de Ana Martínez Rus. Esta historiadora traza un complejo panorama del bibliocausto organizado por los vencedores de la Guerra Civil española durante los primeros años del franquismo, desde la quema y destrucción de libros en librerías y bibliotecas privadas hasta el radical expurgo de las públicas, pasando por represión legislativa, censura previa y castigos de todo tipo a los escritores considerados desafectos con el régimen. Cuántas historias merecen ser sabidas y recordadas para disipar las injusticias del mundo. Excepcional. (Trea, 22 €)

Las mil y una historias de A.J. Fikry

Las mil y una historias de A. J. Fikry, de Gabrielle Zevin, con traducción de Joaquim de la Torre. Tenía dudas sobre leer o no esta novela, así que le di una oportunidad (luego comprobaría que me la había dado ella a mí) y me enfrenté a la primera página para catar su textura. Acabé de leerla en un par de días de inmersión porque es una novela muy entretenida, bien aderezada, interesante, sin lagunas, lúcida y a la vez ligera de leer. Su trama resulta muy tierna e incluso conmovedora en algunos pasajes. Sus claves: un librero tan raro como encantador, una historia de amor y muchísimos libros. Les gustará. (Lumen, 17,90 €)

El escritor en su paraíso

El escritor en su paraíso. Treinta grandes autores que fueron bibliotecarios, de Ángel Esteban, con prólogo de Mario Vargas Llosa. Los escritores tienen que realizar en muchos casos los oficios más dispares para sobrevivir. Este estupendo ensayo nos cuenta la historia de treinta autores que trabajaron de bibliotecarios entre el siglo XVI y el XX, en 14 países de Europa y América, y nos relata además muchas anécdotas e historias que nos dan las claves para entenderles. Se lee como si el mundo no existiera a nuestro alrededor. Para los lectores que saben que la literatura es una forma de vida. (Periférica, 19,95 €)