Fotograma del corto 'Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore'Fotograma del corto ‘Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore’

El libro ilustrado infantil se ha considerado tradicionalmente una de las piedras angulares en la educación de los niños de tres a siete años. Ahora que vivimos en un mundo cada vez más visual, donde incluso la imagen ha empezado a sustituir a la palabra, la utilización de estos volúmenes híbridos quizá sea una forma perfecta de introducir a los pequeños en el mundo de los libros. Porque nadie pone en duda los beneficios de la lectura y, sin embargo, parece igualmente importante que el niño aprenda a valorar el libro en papel como preciado objeto en el que contenido y continente caminan de la mano.

Cada vez se lee menos, aunque lo cierto es que los niños y jóvenes en España sí leen. Y mucho más que sus mayores. Las encuestas de los Hábitos de Lectura de la Federación del Gremio de Editores recalcan que hasta los 14 años lee habitualmente –y esto quiere decir unos cuantos libros al año- más del 80%. Y por placer, además. A partir de los 15 años las cifras comienzan a bajar inexorablemente. Quizá el problema sea que en la adolescencia se asocien los libros a lo obligatorio, a la imposición. Quién sabe. Por ventas, el libro infantil y juvenil facturó 267,3 millones de euros en 2014, lo que le convierte en la tercera materia con mayores ventas sólo por detrás del Texto no universitario y Literatura, si bien es cierto que cayó casi un 10%, como ha sucedido en todas las materias. Por ejemplares vendidos supuso el 18,3% de todo el sector, según el último informe Los libros infantiles y juveniles en España, del Ministerio de Cultura.

Ayudarles a crecer lo mejor posible está en la base de la mayoría de estas obras nacidas para entretener y encantar, pero sin olvidar la responsabilidad de educar y de transmitir a los pequeños ciertos valores. Porque todos las historias infantiles esconden siempre una lección moral.

Siento que no estén en esta lista otros libros sobre libros igualmente interesantes, pero que no me parecieron tan memorables como los elegidos. No discuto su valía, simplemente a uno le gustaron menos, lo que no significa más que eso. Es difícil dar tu opinión y esperar que todos se muestren de acuerdo enteramente con ella.

La palabra, el don de la palabra, nos hace personas. ¿Por qué no empezar a manejarla bien desde pequeños gracias a estos diez libros ilustrados infantiles sobre libros?

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Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Lessmore, de William Joyce e ilustrado por William Joyce y Joe Bluhm, con traducción de Janell de la Rosa. The Fantastic Flying Books of Mr Morris Lessmore, una peliculita de apenas 15 minutos de duración inspirada en el huracán Katrina, Buster Keaton y El mago de Oz –que consiguió el Oscar al mejor cortometraje de animación en 2011- narra la historia de un escritor y de cómo los libros marcaron su vida. Tras el éxito cinematográfico, sus creadores lo han convertido en un libro de hermosas ilustraciones para bibliófilos. (Alfaguara Infantil, 13,45 €)

El libro que se sentia solo

El libro que se sentía solo, de Kate Bernheimer e ilustraciones de Chris Sheban, con traducción de Teresa Farran. Este volumen es un claro ejemplo de que a veces conviene recrearse en aquello que permanece olvidado en el tiempo. Bernheimer narra la historia de un libro infantil de cubierta verde y marcapáginas de tela amarilla de una biblioteca pública al que ya no lee nadie, por lo que se siento solo y arrinconado. Las realistas ilustraciones a pastel aportan un deje de nostalgia a este relato cargado de buenos sentimientos hacia los libros y la lectura. (Juventud, 13 €)

A mí no me gustan los libros

A mí no me gustan los libros, de Joan Portell Rifà y dibujos de Oriol Hernández. Este librito cuenta el problema de Juan, un niño al que sus padres (profesores) y sus abuelos (libreros) le regalan libros en cumpleaños y Reyes, cuando él lo que quiere es un balón para jugar con sus amigos. Así que llega a aborrecerlos hasta que descubre que pueden servir ¡como porterías de fútbol! Todo cambia cuando conoce a una niña, Nayana, y se enamora. Oriol Hernández, un dibujante de cómic con mucho futuro que ha trabajado también en el campo de la publicidad y en el de la animación, le aporta realismo a esta tierna historia. (Algar, 8,75 €)

Libros

¡Libros!, de Murray McCain y diseñado e ilustrado por John Alcorn, con traducción de María Serrano. Este pequeño manual de bibliofilia publicado originalmente en 1962 y dirigido a los niños es una oda a los libros y a la lectura, a las palabras y a la tipografía. Esta joya de la literatura infantil no renuncia 53 años después de su publicación al afán de ofrecerse como estímulo para introducir a los más pequeños en el mundo de los libros. Un ejemplar de gran valor tanto por el diseño como por el color de sus ilustraciones o la elocuencia de su texto. ¡Cómprenlo y regálenselo a cualquier niño al que amen! (Gustavo Gili, 10 €)

El pez rojo

El pez rojo, de Taeeun Yoo, con traducción de Carlos Heras. ¿Se puede soñar con algún lugar más fascinante que una antigua biblioteca escondida en mitad del bosque? La difusa frontera entre la realidad y la ficción está presente en este álbum de cuidada edición y hermosa propuesta estética, con tonalidades ocres a base de tintas y pluma donde destacan las pinceladas rojas de los elementos que centran la atención de la historia. Son ilustraciones estimulantes que apenas necesitan palabras. Disfrutar con los dibujos de esta coreana es una auténtica delicia. (Faktoría K de Libros, 14 €)

La señora de los libros

La señora de los libros, de Heather Henson e ilustrado por David Small, con traducción de Carlos Mayor. Basado en hechos reales, como las películas de sobremesa de Antena 3. Trata sobre las bibliotecarias a caballo de los Apalaches de Kentucky, que en los años treinta del pasado siglo llevaban libros a los lugares más apartados de las montañas donde no existían bibliotecas. Esta historia dibujada con la delicadeza de la acuarela, aunque al más puro estilo cómic, es uno de los libros infantiles más bellos que he leído en mi vida. Otro canto de amor a nuestros amigos silenciosos. (Juventud, 13 €)

El increible niño comelibros

El increíble niño comelibros, de Oliver Jeffers, con traducción de Francisco Segovia. Todos conocemos la existencia de bibliófagos, esa escondida secta de devoradores (literal, no en sentido figurado) de libros. El protagonista, Enrique, empieza por error a comerse una palabra, a lo que le sigue una frase, un párrafo, una página… hasta que finalmente ¡se come un libro entero! Para las coloristas ilustraciones se utiliza el acrílico, la técnica de la pintura industrial y el collage, hecho a partir de páginas de viejos libros, mapas, libretas, etcétera. Divertidísimo. (Fondo de Cultura Económica, 14 €)

La letra que no tenía trabajo

La letra que no tenía trabajo, de Miguel Fernández-Pacheco e ilustrado por Javier Serrano. Galardonado con el Premio Internacional de Ilustración de la Fundación Santa María, es una de esas propuestas en las que se logra una exquisita fusión entre un texto literario redondo y una propuesta gráfica magnífica. Lamentablemente lo tienen que haber creado dos españoles, porque para eso vivimos en el país del desempleo. Se cuenta la historia de la letra ñ, que al no encontrar trabajo en su país, ha de emprender un largo viaje en busca de empleo. ¿Les suena el argumento? (SM, 14,50 €)

Si yo fuese un libro

Si yo fuese un libro, de José Jorge Letria e ilustrado por André Letria, con traducción de Manuel Pérez Subirana. Reflexiones, aforismos, metáforas y sentencias acerca de la vida interior de los libros. Un ejemplo: “Si yo fuese un libro, me gustaría oírle decir a alguien: este libro cambió mi vida”. Porque un libro no es sólo un conjunto de hojas impresas agrupadas de forma ordenada. Una golosina bellamente encuadernada que se deja acariciar de maravilla porque su contenido es una constante provocación a la lectura, tanto para los pequeños como para los adultos. (Juventud, 16 €)

Leon de biblioteca

León de biblioteca, de Michelle Knudsen e ilustrado por Kevin Hawkes, con traducción de Carmen Diana Dearden. “Algunas veces hay una muy buena razón para quebrantar las reglas”. Esta lúcida reflexión resume el mensaje de este volumen donde un entrañable león nos enseña que no hay mayor aventura que la que nos permite vivir un buen libro sin necesidad de movernos del sitio. Una historia perfectamente construida, divertida, y con unas ilustraciones en carboncillo y acuarela que le dan ese toque tan especial de clásico. (Ekaré, 15 €)